Soñé en otro sueño el sueño de un sueño que soñaba un muerto [...] Ahora yo no sé si ese sueño del muerto es mi sueño o el sueño del otro, porque permanezco eternamente atrapado en el sueño. ¿Quién de ambos está vivo?
Fernando Salazar Torres (QEPD)
La intertextualidad que hay en una obra marca el diálogo significativo entre el pasado y el presente, es mirar entre líneas y reconocer aquello que forma parte de la identidad y pensamiento del autor que se nombra a partir de esas referencias literarias, que contempla el mundo desde esa visión que le han mostrado, que escribe y reescribe a partir de su propia lectura crítica, que deconstruye y reinventa hasta cumplir con la función de un gran lector y de un escritor que ya ha formado su voz poética. Morfeo. Fragmentos nocturnos, del poeta Fernando Salazar Torres, es justamente ese libro en el que quien se asome a ese universo onírico y real verá que “no era el mismo poema, sino el mismo hombre con la misma identidad, la misma máscara, el mismo color de la miseria, la misma alma y el mismo atuendo de vivo queriendo ser otro en cada poema”. Aquí, en estas páginas, se rompe el velo que cubre la verdad y podemos atestiguar cómo el sueño que sueña que es soñado termina con los límites de lo posible e imposible para convertirse en la paradoja de la existencia, planteándonos las premisas borgeanas e incluso las ideas plasmadas por Bioy Casares. Todo y todos somos más que proyecciones y más que entes con un solo destino y, sin embargo, por más instantes en donde la imaginación eche a volar, sólo se está frente a un hecho concreto:
Soñé con el vacío, el absoluto modo de no estar […] Era la forma de un eclipse, sin resplandores alrededor de su circunferencia, porque en esa línea circular había una herida. La puerta hacia la muerte.
Se camina por el absurdo y por la espera continua y eterna donde el arquetipo se vuelve una especie de prisión que le consume por dentro. Y es ahí donde podemos hallar las voces de extraordinarios maestros como Kafka, Hesse y Beckett.
Al mismo tiempo, este libro editado por Niño Down Editorial de manera artesanal y con una portada muy llamativa y psicodélica, así como con un diseño interior donde cada inicio de los poemas tiene un color diferente, es la puerta hacia reflexiones filosóficas y profundas que se cuestionan y se acercan al concepto y figura de Dios para encontrarle un sentido a la vida y a la muerte. En estos versos breves que son prosa poética hallaremos al silencio y sus preguntas, a la luz y a la oscuridad, al ser y al no ser, es decir, a los contrarios como complementos perfectos para entender, al armar el rompecabezas, lo que conforma el caos y el orden, la fuente y energía vital.
¿Qué nos dice mientras calla y qué calla en lo que nos dice? Nada fácil de responder, porque nos inserta en un juego laberíntico en el que todo tiene más de una solución y en el que, a la vez, únicamente existe una respuesta: todo es parte de un misterio aún más grande al que nuestra conciencia no podrá acceder como tal hasta que entienda su finitud a partir de este cuerpo que le tocó habitar y su parte infinita a partir del alma que se posee. Morfeo. Fragmentos nocturnos no es un libro de fácil lectura pero, sin lugar a dudas, es una obra que merece ser leída y releída para ir desvelando con cada una de sus capas todo lo que el autor nos quiso dejar en torno al valor de la Literatura y la Filosofía, así como de la Vida misma.
Columna: Ficcionalizarse en la memoria.