Invencible Radio

Juntos Somos Invencibles

Canción actual

Título

Artista


El algoritmo, la intoxicación y la manipulación digital

Escrito por el 19/04/2026

Pasado el primer cuarto del siglo 21 la adicción digital y la popularización de la Inteligencia Artificial (IA) representa un neo feudalismo extremo, oscuro y violento.

Contexto previo

Los algoritmos en redes sociales son conjuntos de reglas y normas de programación que analizan el comportamiento del usuario (likes, comentarios, tiempo de visualización, etc) para clasificar, priorizar y personalizar el contenido que se muestra en los feeds (fuente, canal, o flujo de información).

Su objetivo principal es aumentar la retención del usuario en la plataforma que se usa, mostrando contenido sesgado relevante. Esta herramienta computacional es fundamental en informática para el funcionamiento de software y de Inteligencia Artificial (IA).

Destacado científico afirma que los algoritmos de las redes socio digitales serán cada vez más peligrosos. ¿Por qué? Stuart Russell, informático británico, reconocido a nivel mundial como uno de los principales expertos en inteligencia artificial (IA) y actual profesor de la Universidad de California en Berkeley, donde a la vez dirige el Centro para la Inteligencia Artificial Compatible con Humanos, advirtió que el modelo predominante de IA es una amenaza para la supervivencia de los seres humanos.

Su principal preocupación es por la forma cómo sus desarrolladores humanos han programado esta inteligencia, que tienen por finalidad optimizar sus tareas tanto como sea posible y a cualquier costo. De manera tal, que se vuelven ciegos, sordos e indiferentes a los problemas adyacentes (o, en última instancia, a la destrucción) que pueden causar a los humanos. Para explicar su postura, utiliza la metáfora de un genio de una lámpara que cumple los deseos de su maestro.

Close-up of DeepSeek AI interface on a dark screen highlighting chat functionality.

Entonces, le pides al genio que te convierta en la persona más rica del mundo, y así sucede, pero solo (ojo) porque el genio hizo que el resto de las personas desaparecieranEn IA, construimos máquinas con lo que yo llamo los modelos estándar: ellas reciben objetivos que tienen que lograr u optimizar, para los cuales encuentran la mejor solución posible. Y luego llevan a cabo esa acción, incluso si esta acción es, en la práctica, perjudicial para los humanos”, afirma.

Si construimos la IA para optimizar un objetivo fijo dado por nosotros, ellas (las máquinas) serán como psicópatas, persiguiendo ese objetivo y siendo completamente ajenas a todo lo demás, incluso si les pedimos que se detengan”, subraya.


En consecuencia,la tarea principal de estos algoritmos es mejorar la experiencia del usuario en las redes sociales. Como, por ejemplo, recopilando la mayor información posible sobre ese usuario y proporcionándole contenido que se adapte a sus preferencias para que permanezcan conectados por más tiempo. Incluso si esto se produce a expensas del bienestar del usuario o la ciudadanía global. Las redes crean adicción, depresión, disfunción social, tal vez extremismo, polarización de la sociedad y, tal vez contribuyen a difundir desinformación”, enfatiza el investigador.

No obstante, prosigue Russel, dichos algoritmos no se someten a un escrutinio lo suficiente como para ser verificados o “arreglados”, por lo que siguen trabajando para optimizar su objetivo, indistintamente del daño colateral. Las redes socio digitales no solo están optimizando lo incorrecto, sino que también están manipulando a las personas, porque al manipularlas consigue aumentar su compromiso. Y concluye que estas empresas (de uso masivo) son corporaciones tecnológicas multinacionales y privadas “y sí, pueden dañar a los niños, provocar divisiones, aumentar el estrés y la ansiedad social, además de socavar la democracia“.

Entre la distorsión de la información y la suplantación

Ante la inmensidad del océano virtual y la no existencia de sistemas de vigilancia -o defensa del consumidor frente a los corporativos trasnacionales – es casi imposible su regulación.

Así, establecer límites en 2026 -reitero- es difícil debido a su naturaleza global, al inmenso volumen de datos, al conflicto con la libertad de expresión y a la vertiginosa evolución tecnológica. Por otro lado, tales plataformas operan con políticas propias, lo que dificulta una implementación de leyes uniformes. Estos últimos años, la popularización de la IA y su uso en México es mayor con todos sus matices (positivos y negativos), curiosamente su presencia es visible en la distorsión de información (fake news, deepfakes, bots y suplantación, entre otros). Atravesamos, como sociedad una nueva fase del capitalismo global, donde los canales de televisión tradicional y periódicos impresos fueron rebasados. A estas alturas del siglo nos encontramos ante escenarios nuevos, y ante el desafío de la IA y el algoritmo. Vivimos -pues- en un mundo adictivo y tecnofeudal que paulatinamente domestica a la sociedad contemporánea.

Close-up of a woman holding a smartphone displaying various apps.

La regulación de las audiencias

¿Cómo lograr una regulación con límites que favorezcan a las audiencias?
Es un tema añejo, que no creo funcione, al menos en la manera tradicional como entendemos los nuevos tiempos y cómo ingresamos a la intensa avalancha tecnológica (océano virtual) que rebasó prevención y controles mínimos. Estamos -pues- ante un alud que progresivamente logró “domesticar conciencias” a través de una exponencial adicción (vía reels, scroll, fragmentos y sesgos) entre otros. 

Antes de continuar, precisemos algunos términos, “scroll” es la acción de deslizar el contenido de una pantalla hacia arriba, abajo o hacia los lados para visualizar información común en redes sociales y sitios web, de ahí surge el scrolling infinito. Sin embargo, -a la par- existen otros hábitos digitales nocivos que afectan: salud mental, atención y bienestar emocional. Mencionemos algunos:

Doomscrolling: Es el acto compulsivo de deslizar la pantalla para consumir grandes cantidades de noticias negativas o contenido desalentador en redes sociales.

Zombie Scrolling (o Desplazamiento Zombi): Deslizar el dedo por la pantalla sin sentido ni propósito, a menudo de forma automática y desconectada, sin procesar realmente la información.

Brain Rot (Podredumbre Cerebral): Un término utilizado para describir la disminución en la capacidad de concentración, memoria y pensamiento crítico debido al consumo excesivo de contenido basura o de formato corto.

Scrolling Syndrome (Síndrome de Scrolleo): Se refiere a la incapacidad de parar de deslizar, lo que crea un círculo vicioso de adicción a la dopamina y que afecta la salud mental.

Fatiga Digital: Agotamiento mental derivado del consumo ininterrumpido de información y el uso continuo de pantallas. Sobreexposición a información (Sobrecarga Cognitiva): La acumulación excesiva de información que el cerebro no logra procesar adecuadamente.

El potenciador de redes sociales (o social media booster): Se refiere a herramientas, estrategias o servicios diseñados para acelerar el crecimiento, aumentar la interacción (engagement), mejorar la visibilidad y optimizar la presencia de una marca en plataformas digitales.

Estos potenciadores pueden ser aplicaciones de automatización, herramientas de inteligencia artificial (IA) o servicios que se venden por ayudar aumentar seguidores (narrativas), me gusta, vistas y la gestión general de la cuenta. Una muestra en este caso: personajes públicos con presencia en las redes y que -en ocasiones- hacen viral la noticia falsa (Chumel Torres, David Paramo, Denise Dresser y Carlos Alazraki, entre otros).
En conjunto, dichos hábitos provocan dependencia (similar al consumo de drogas), ansiedad, depresión y alteración de emociones.

Group of teenagers sitting on a sidewalk, interacting with phones and drinks, showcasing diversity and street style.

Hace un par de décadas, siendo profesor universitario leí el libro “La intimidad como espectáculo (Editorial FCE) de Paula Sibilia, su autora advertía hacia donde se dirigía la cotidianidad de aquellos años. Paulatinamente se popularizaban redes sociales, que robustecían y estimulaban brotes de megalomanía, unas veces por la estupidez, y otras por la exaltación de lo banal. Vorágine tecnología al cabo, que vislumbraba ya un futuro adictivo con una individualización, cada vez mayor.

Habrá que escribir artículos / reflexiones que percibían la perdida de nuestra capacidad de sentir y reconocer al otro (otredad), de hablar mirando a los ojos, de observar gestos e intenciones. Nos convertimos en una sociedad “obesa y obsesa”, que caminaba y continúa ensimismada en celulares de última generación. Curiosos instrumentos de “comunicación”, que precisamente son de “incomunicación”. Actualmente los algoritmos, la Inteligencia Artificial (IA) y sus dueños (corporativos multinacionales tecnológicos) son, por su penetración y manipulación, los protagonistas en todos los países del mundo occidental, y en la mayoría de los ámbitos: político, económico, científico, militar, cultural, etc.

El escritor italiano Giuliano da Empoli, en La hora de los depredadores (Editorial Planeta) afirma que En un mundo donde la IA se impone de facto, ya está fuera de control, el respeto a las instituciones, a la democracia y a los derechos, todos son irrelevantes para los autócratas y magnates de la tecnología. Los nuevos líderes moldean la realidad a su antojo mediante la fuerza bruta (acción directa), el engaño, y disrupción caótica, donde el caos yo no es el arma de los insurgentes, sino el sello del poder, por lo que vivimos la hora de los depredadores”. Este análisis encaja a la perfección la praxis imperial del bravucón y arrogante Donald Trump.

Otros autores como Yanis Varoufakis en Tecnofeudalismo (Editorial Planeta) afirma que estamos inmersos en un sistema postcapitalista donde el capitalismo ha sido reemplazado por plataformas digitales (Amazon, Meta, Google, etc), los cuales actúan como “señores feudales”. Aquí los usuarios son “siervos” que generan datos gratis, y las empresas pagan rentas por acceder al “capital en la nube”. Por consiguiente, el mundo vive un “capitalismo de nube” con alta concentración de poder y riqueza como Mark Zuckerberg dueño de Meta Platforms, Inc. o Elon Musk propietario de la red social X (antes Twitter), entre otros.

Un capitalismo que tiene intereses económicos e ideológicos con sesgos severos. Los cuales se alimentan de algoritmos que fomentan -reitero- intoxicación y adicción.
En tal contexto, las consecuencias sociales negativas, son: el impacto a los sistemas democráticos, el desempleo, el propiciar caos, pánico, temor, odio y polarización; además de, contaminar al periodismo en general. En consecuencia así, es -casi- imposible una legislación frontal.

coins, money, euro, finance, currency, europe, banking, cash, badge, capitalism, euro, euro, euro, euro, euro, capitalism

Redes sociales y nuevos fenómenos de comunicación en tiempos de la IA

En estos escenarios de transición, hay una generación que padece analfabetismo digital, por lo que está más expuesta a la manipulación, al encono e inducción a la posverdad, entre otras anomias.

Con la popularización de la IA se limita el pensamiento crítico, la creatividad y solidaridad. Nos convertimos en máquinas de reenviar, sin verificar, sin contrastar y sin ninguna responsabilidad. Tal entorno contribuye a la degradación de la discusión pública, y al uso de argumentos vacíos y moralinos.

En el siglo pasado, se solía utilizar los rumores como arma de guerra, hoy con la IA, la inmediatez, la conexión masiva, los torrentes de información y campañas de desinformación, se difumina lo real, de lo no real. En tal sentido, los institutos electorales y gobiernos no están preparados para frenar operaciones encubiertas con perversas intenciones, como calumnias y suplantación con uso de imagen y voz modificadas. Aún más, ante la pérdida de credibilidad de los medios tradicionales (televisión abierta), la gente consume y se informa por redes socio digitales, lo cual deriva en el enriquecimiento desenfrenado de sus dueños.

A scientist interacts with a robot helper, demonstrating modern technological innovation.

La IA que se define asimismo como un conjunto de tecnologías que permiten a las computadoras y máquinas simular procesos de inteligencia humana, realizando tareas avanzadas de manera autónoma o semi-autónoma para aumentar la eficiencia. No obstante, matiza su pernicioso impacto, la hiper comercialización, la venta de bots, de fakes, deepfakes, la ausencia de privacidad y seguridad, el desvanecimiento de la memoria histórica y la falta de transparencia, entre otros. Su -casi- infinita acumulación de datos, busca obsesivamente enajenar y controlar a nuevas generaciones con algoritmos sesgados.

Entonces, ¿ante qué nos encontramos? Ante una guerra psicológica, un Golem espeluznante creado de tecnología, con un lado oscuro que seguirá arrasando poblaciones y naciones, imponiendo una “hiperrealidad” incondicional. Por tanto, las sociedades afectadas -como la nuestra- deben analizar y establecer estrategias de acuerdo a sus circunstancias.

Sugiero, entonces: visibilizar los efectos -arriba mencionados- en discusiones públicas y debates incluyentes, masificando conceptos y argumentos de ética, responsabilidad, contraste de fuentes, educación digital y autocrítica.
Finalmente, percibo con cierto optimismo un punto de la reforma electoral, que se centra en la regulación de la IA para evitar fraudes, desinformación y mal uso de la imagen en tiempos de campañas electorales, sin llegar a la censura. Definitivamente son tiempos de generar -insisto- estrategias, sin esquivar el tema fundamental, por lo que rememoro la frase de Pancho Villa, ante la adversidad: Ánimo cabrones, que más adelante está más feo”.

Escrito por Fidel Carlos Flores.

Es un periodista, economista (cédula profesional SEP 2214902) y docente boliviano/mexicano con una extensa trayectoria en medios de comunicación y análisis crítico.  Probfesión y Formación: Periodista egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y economista por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco. Experiencia: Cuenta con más de 35 años de experiencia en periodismo, 10 años como corresponsal y 25 años en docencia universitaria a nivel bachillerato y licenciatura. Reside en la Ciudad de México (CDMX) desde 1981. Su trabajo se describe como una mezcla de razonamiento, imaginación y rebeldía, enfocado en cazar realidades y diseccionar circunstancias. Fidelgando es un seudónimo que utiliza en se faceta literaria y de crónicas poetizadas. A la vez, es un periodista experimentado enfocado en la crítica social y política de México, América Latina y el mundo. Actualmente es corresponsal de Radio Actualidad 104.8 y director de INTERÉS PUBLICO.