¿Qué ocurre cuando piensas que las personas, en especial las que conoces, son buenas, pero una serie de circunstancias (ni siquiera un estado límite) las va transformando en seres egoístas y mezquinos ante tu asombro? A fin de cuentas, ¿no es de este modo la realidad? ¿No es el propio mundo, como lo hizo saber Lope de Vega, un gran teatro; y no es el teatro un espejo del mundo? Vida y escenario son vasos comunicantes, la gente con la que convivimos a diario puede presentarse, en una cena familiar que sale de control, y frente a nosotros, como un grupo de desagradables desconocidos.
De ello trata la obra “Cuando el apetito imagina su impotencia, se entristece”, escrita y dirigida por José Alberto Gallardo; montaje que se presenta los sábados y domingos de junio, a las 19:00 hrs, en el Teatro de la brevedad (ubicado en el 119 de la calle Sur 69 B, en la colonia del Prado, muy cerca del CENART y del metro Ermita).
Sobre la dramaturgia y la puesta en escena es importante destacar dos elementos: la casa, que es motivo y pretexto de la dinámica de las actuaciones; y la familia como representación, porque dentro de la historia iremos descubriendo rencuentros amorosos, infidelidades y gustos prohibidos en medio de un ambiente de aparente paz. La cita de Giles Deleuze que acompaña a la obra exhibe lo que se busca decir: “Concretamente, si se define los cuerpos y los pensamientos como poderes de afectar y de ser afectados, muchas cosas deberían cambiar. Se definiría un animal o un hombre no por su forma ni tampoco como un sujeto, se lo definiría por los afectos de que es capaz”.
La dirección es muy interesante. Público, actrices y actores parecen fusionarse en el espacio en algún momento. Como espectador, no notas la tercera llamada porque de pronto eres ya parte del espectáculo. Las actuaciones son llevadas al límite, al viejo estilo “del método”. El elenco está conformado por Nina Cookingham, Judith Cruzado, Nicolás Gómez Palau, Daniela Hernández, Enrique Marín, Karina Maya, José Mehner, Jimena Orozco, Santiago Padilla y Maggie Tovar.
Vayan a ver “Cuando el apetito imagina su impotencia, se entristece”. El Teatro breve los recibe con calidez y una bebida de cortesía. No teman. Atrévanse a enfrentar a su propio “yo” desde otros cuerpos.