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Entrevista con Evelio y Emilio de la Librería El último encuentro

Escrito por el 24/01/2026

¿Por qué decidieron llamar así a esta librería y cómo nació el sueño de crearla?

Evelio: Me voy a tomar una pausa para responder a esa pregunta porque me llama mucho la atención del sueño de crearla. Yo, en un principio, tenía un trabajo de oficina, tenía un trabajo de 8 a cuando terminara la jornada y pues era un burócrata. De lunes a viernes, me ponía corbata todos los días y a las 5:30 a.m. me tenía que levantar para bañarme, tomar café, etc. Y el sueño, exactamente como lo describes, era tener algo más tranquilo. A mí siempre me han apasionado los libros como a Emilio; y resulta que la vida, caprichosamente, cómo dice el dicho, “cuida lo que deseas porque se te puede cumplir” y, bueno, se me cumplió. Resulta que no es tan sueño porque tener una librería es una disciplina que implica muchísimo trabajo, mucho compromiso. Y, de hecho, yo te puedo decir por experiencia propia que trabajo más que cuando estaba en la oficina. Entonces, eso del sueño…, el sueño suena como una atmósfera plácida, de descanso, y es todo lo contrario.

Se llama así por la novela de Sándor Márai. Para quien no haya leído la novela, las últimas 50 páginas, en mi experiencia de lectura, son abrumadoras. Es sobre una amistad de dos hombres, no voy a contar los detalles pero, a final de cuentas, lo que nos une a Emilio y a mí es una amistad de muchos años. Afortunadamente, no como en la novela, no está basada en el amor de una mujer, no estamos disputando ningún amor de mujer. Pero, es la historia de dos hombres que al término de sus vidas se reencuentran. La novela, en lo personal, me ha dejado una huella muy importante .[…] Y, el último encuentro también evoca ese verso de Borges que dice que hay un libro de esta biblioteca que nunca volveré a abrir. A fin de cuentas con un libro siempre vas a tener un último encuentro. A lo mejor es un poco pesimista, hay un poco de catástrofe en el ambiente, pero […] es un hábito que debemos tomar en consideración. Que cada vez que leemos, puede ser la última vez que estemos en contacto con esa obra.

¿Cuántos años llevan, qué tipo de libros pueden hallar aquí y qué consideran que les diferencia de otras librerías?

Emilio: El proyecto en físico va a cumplir dos años en marzo (de 2025). Como dice Evelio, no es tan fácil ni tan tranquilo como uno podría imaginarse. Hay mucho trabajo atrás de la librería y hay una parte que no es glamurosa, pero que es necesaria, y pues mantenerla vigente requiere muchas horas de trabajo.

¿Qué pueden encontrar en El último encuentro? Somos una librería de ocasión con un énfasis muy particular en libros coleccionables, primeras ediciones, libros firmados, raros, antiguos… Queremos que ese sea el sello que nos distinga. Hay muchos libros que uno puede encontrar en varias librerías de la ciudad, pero a nosotros nos gusta tener piezas selectas. Otra parte que nos distingue es una pequeña sección de libros independientes. Queremos que la librería sea un foro tanto para autores, autoras que inician sus trayectorias, también es un lugar para personas que ya tengan una trayectoria consolidada. Hemos tenido la suerte de que también nos visiten. Queremos ser un foro que abra sus puertas a artistas que no reciben, quizá, el mismo trato en otros lugares de la ciudad. Eso es otra cosa que nos gusta mucho, ir construyendo una comunidad y que esa sección de libros independientes vaya creciendo con el tiempo. Al final, cada librería de ocasión tiene su propio sello. Una de las características de una librería como éstas es que (es decir, una librería de cadena o de libros nuevos), en general, hay una buena parte del catálogo que se comparte con otras librerías. Tú puedes encontrar las mismas novedades en distintas mesas. Y una de las características que tienen las librerías de ocasión es que, en realidad, no es tan sencillo decir “ah, mira, este libro está aquí, y en esta librería también y en ésta también”. Creo que es algo que nos distingue a todas las librerías de ocasión. En esta en particular, me gustaría atreverme a decir que también es el trato que buscamos tener con las personas que deciden brindarnos su confianza, traernos sus libros, hacer sus eventos aquí. Nosotros queremos  distinguirnos por ser un espacio amigable para todos, para los lectores, para los autores, para compañeros libreros. 

¿Qué les lleva a convertirse en libreros?

Evelio: Yo voy a responder desde mi circunstancia… La pandemia, y además de que me casé. Yo fui un comprador compulsivo de libros desde los 16 años, 17. Y cuando […] me casé, de mi departamento de soltero saqué 90 cajas de libros que, evidentemente, mi esposa me dijo: “No hay manera de que esas cajas entren en la nueva casa”. En ningún momento pensé en vender. Pero, dadas las circunstancias de la vida, tuve que aprender el desapego. Y, entonces, empecé a vender libros. Pero fue un momento en que descubrí un pasatiempo. No era realmente una manera de vida. Yo seguía con mi trabajo de oficina hasta que llegó la pandemia y hubo cambios en la oficina y vender libros se volvió del plan B al plan A. Entonces, digamos que empecé a vender libros porque la vida misma me llevó. […] La pandemia; mi boda; me llevó a darme cuenta que tenía muchos libros que ya estaban descatalogados, que había gente que los buscaba… y descubrí una cosa interesantísima, que tener libros no significa saber de libros. Y cuando empecé a vender libros me di cuenta que tenía mucho que aprender. Y en estos momentos debo decir que una de mis pasiones es aprender y leer sobre la historia del libro mexicano, que es apasionante, desde la ilustración, la impresión, todo lo que tiene que ver con la impresión del siglo XIX a mí me encanta. Es algo que aprendí sobre el camino. Y debo agradecer que el oficio de librero me obligara a entrarle a este camino para aprender más.

Emilio: Y, en mi caso, yo diría que, como muchas cosas en la vida, fue el azar. […] De manera azarosa coincidí con Evelio en la preparatoria […] y coincidimos también en el gusto e interés por los libros. Yo tengo más de 35 años comprando, leyendo libros… Evelio y yo habíamos hablado muchas veces de que algún día tendríamos que hacer algo con nuestras bibliotecas que seguían creciendo y, al final, eso que fue una charla de muchas Tertulias y bohemias, un día se concretó con la invitación de Evelio a participar en este proyecto. Yo me encuentro en la primera etapa que menciona Evelio. Es decir, soy alguien que atesoró muchos libros, que reunió muchos, pero yo me considero un principiante, un aprendiz, en cuanto a, no a los contenidos de los libros, sino a todo lo demás que significa el libro. Para mí ha sido una suerte que en este proyecto esté acompañado de Evelio, que es muy modesto, pero sabe mucho sobre el libro y sobre el libro mexicano.

¿Alguna anécdota que hasta el momento hayan vivido en la Librería El último encuentro?

Evelio: Yo nunca he creído en cosas sobrenaturales,  […] nunca he visto nada, pero esto ocurrió un poquito antes de que empezara el proyecto de la Librería El último encuentro, cuando empecé a vender libros. Hay una edición de la revista de la UNAM que tiene en el centro el dossier de este ensayo sobre el terror y lo sobrenatural de Lovecraft y que es un poco difícil de conseguir. Y yo por alguna razón decidí deshacerme de esa revista y la vendí, la vendí con algunos libros de terror. Y lo que ocurrió fue que alguien los compró de manera muy inmediata; concreté la cita para entregarle los libros y la revista, y cuando le entregué la revista estaba temblando. Y me contó su historia. Me contó que él estaba en preparatoria y que un maestro les había dejado como tarea un ensayo sobre terror, sobre cosas sobrenaturales. […] Le contó a su papá cuál era la tarea. [Su papá] le presumió que tenía esa revista en el librero, le dijo “¿Por qué no lees esta revista donde viene el ensayo de Lovecraft sobre el terror en la literatura? Y de ahí te inspiras, de ahí sacas algo. Pero con una condición, no te la lleves, no la saques de la casa”. Evidentemente, lo que ocurrió fue que se la llevó, la sacó del librero, se la llevó a la preparatoria, la presumió y, terminando la jornada, no se dio cuenta que le habían abierto la mochila, y la revista ya no estaba. Regresó a su casa, le confesó a su padre que había sacado la revista y que se la habían robado. Su padre le dio una golpiza y nunca le volvió a hablar, nunca. Eso terminó por romper la relación con su padre. Entonces, cuando yo le entregué la revista, estaba temblando de emoción. Y me dijo: “No sabes lo que significa recobrar esta revista después de tanto tiempo. Estoy recuperando la memoria de mi padre”. Su padre ya había muerto y su padre nunca le perdonó haber sacado la revista. […] Me entró el diablo, el duende maligno de la pregunta de: ¿Qué tal si la revista que compré, que le estoy entregando, era la de él y se la estoy devolviendo? Pocos meses después murió. […] Eso me ha hecho pensar en cómo las bibliotecas se mueven, de cómo uno va encontrando libros […] que tienen historia y, a veces, hay dramas.

¿Qué función social y política creen que juega la lectura, hoy en día, para las nuevas generaciones?

Emilio: Creo que la lectura sigue teniendo un papel muy vigente, aunque los dispositivos y la manera en que leemos cambia, al final seguimos siendo seres de palabras y seguimos siendo seres [a los] que nos gustan las historias [e] hilar pensamientos; en ese sentido, aunque la imagen cada vez cobra mayor dominio, seguimos creyendo en la palabra […] Por eso apostamos a tener un negocio en donde la palabra es, quizá, lo central. No me imagino un mundo en donde la palabra pierda importancia. Creo que al contrario, mientras la gente esté más educada y se atreva también a expresar sus ideas, se van a construir sociedades más equitativas. A lo mejor de una manera romántica o hippie, o soñadora, creemos que El último encuentro contribuye, como un granito de arena, a fortalecer eso que es humano. Por otro lado, creemos mucho en construir comunidad en un país donde cada vez se desgarra más el tejido social, creemos que una tarde de sábado o de domingo, se reúnan diez o veinte o treinta personas a escuchar poesía, a escuchar un cuento, a discutir sobre eso, a escuchar música, a ver una película, pues creemos que algo ocurre, que algo nos conecta a seres [con quienes] coincidimos en un espacio y una hora determinada; eso también es político, por supuesto, social. Y es a lo que apostamos. Aquí nunca vas a escuchar que hablemos de la faceta quizá más burda de la política que es lo electoral, los partidos. Con frecuencia hemos abordado temas importantes, vigentes, sobre todo, en un espacio que consideramos seguro, no importa cuál sea tu posición. En dos años yo nunca he visto que nadie le falte al respeto a nadie en la librería. Cada quien puede externar lo que piense.

Libro poco conocido y libros más preciados que consideran que tienen

Evelio: No son libros, digo, aquí tenemos muchos libros, pero hace cuestión de medio año tuvimos la oportunidad de conseguir parte de la biblioteca de la vida de Eduardo Mata. Y Emilio me comentó hace unos meses sobre la importancia de Eduardo Mata en la cultura mexicana […] Por ejemplo, tener cosas… Estas tarjetas firmadas por Eduardo Mata o LPs dedicados a Eduardo Mata… Emilio y yo somos melómanos. Yo tengo algunos LPs de Eduardo Mata, pero yo jamás pensé tener algo firmado por él. No tiene que ver con libro, pero creo que también tiene que ver con fetichismo. […] En ese sentido, de lo que más podemos presumir ha sido este hallazgo de encontrar cositas, objetos firmados [por él]. Realmente no tienen un valor […] pero están firmadas por E.M. cuando era el Jefe de Departamento de Música de la UNAM. Es algo lindo. […] Esas son de las cosas que pueden aparecer en una librería de ocasión. Me tomo el atrevimiento de no ofrecer un libro, pero creo que este detalle me alegra…

 Emilio: Somos una librería, pero solemos ser como un museo de pronto también. Este es un ejemplar que llegó a nosotros cuando estábamos en Mixcoac, antes de mudarnos a la Roma, que es de Umberto Eco, que tiene la particularidad de estar firmado por el autor. Además, el libro trae un boleto del evento en el que ese libro fue firmado por Umberto Eco. Es un evento que ocurrió en mayo de 2008. […] Eventualmente, esos tesoros nos dejan porque llegan a otras manos, lo cual está muy bien porque […] esto es un negocio.

¿Cómo llegar a clientes potenciales?

Emilio: Es un trabajo complejo. Por supuesto, lo más importante en la librería son los libros. En ese sentido, Evelio pone mucho énfasis, mucho interés y mucho tiempo en conseguir material que nos distingue. Pero también es importante nuestra oferta, nuestra programación. […] Que este lugar esté vivo. […] Yo soy gestor cultural. Al final ya tengo como 25, 27 años trabajando en gestiones culturales, y ya tenemos algunas ideas para fomentar que la gente que no nos conozca pase por acá, se lleve un buen recuerdo y con suerte regrese.

Evelio: Estamos usando muchas redes sociales. Estamos en un segundo piso, no estamos a pie de calle; eso implica demasiados retos. […] Tiene que ver con estrategias de comunicación pero, al mismo tiempo, lo que hemos descubierto Emilio y yo es que la librería al ser un foro para darle espacio a autores independientes con nuevas propuestas, nos hace conocer más públicos. Entonces sí, es por redes sociales.

¿Cuál es el horario de atención, en dónde están ubicados, qué días tienen abierto y redes sociales?

Emilio: Estamos abiertos de lunes a sábado, de 12 del día a 8 de la noche.

Evelio: Los sábados podemos extender el horario, dependiendo del evento.

Emilio: Estamos ubicados en la calle de Puebla núm. 45 en el segundo piso en la colonia Roma Sur, entre la calle de Mérida y la calle de Frontera.

Evelio: Y debemos compartir que en uno de los salones de la librería está la Librería Siranda, de nuestro amigo Alex Bruck.

Emilio: Somos dos librerías en una.

Y las redes sociales: estamos en Twitter / X como Último librería y en Instagram estamos como Librería El último encuentro.

Columna: Ficcionalizarse en la memoria.


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