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Cuando el destino nos alcance:La preocupación del S. XX por el apocalipsis malthusiano

Escrito por el 04/02/2026

Durante el siglo pasado se vivió una explosión demográfica nunca antes vista en la historia de la humanidad, la combinación de la mejora en las condiciones de higiene en las grandes ciudades con los avances en medicina, extendió la esperanza de vida en casi todo el mundo. A finales del S. XIX era normal en la mayor parte del mundo que una familia perdiera a varios de sus miembros, ya fueran menores o adultos, debido a enfermedades prevenibles. Para mediados del siglo XX las cosas habían cambiado drásticamente, por lo que las familias podían contar con que sus miembros vivirían una larga y próspera vida.

Muchas de las ciudades que a principios del siglo XX se consideraban grandes centros urbanos contaban con una población apenas superior al millón de habitantes, la cual usualmente había crecido lenta pero constantemente a lo largo de los siglos. Tras unas cuantas décadas de explosión demográfica esas mismas ciudades se encontraban con poblaciones de 6 u 8 millones de habitantes. Dicha situación no tuvo que ver solamente con el aumento en la esperanza de vida, sino que, con la cada vez mayor industrialización, la gente se movió cerca de los nuevos centros de trabajo.

Todo esto hizo que muchas personas comenzaran a temer el porvenir de un mundo cada vez más atestado de gente. Tenemos que recordar que la densidad de la población en muchas ciudades creció tan rápido que no dio tiempo para planear u ordenar dicho crecimiento. Por lo que se crearon condiciones de hacinamiento, que para muchos significaban una verdadera pesadilla.

Fue en este momento que se comenzó a revalorar el trabajo del filósofo político y económico Thomas Robert Malthus, principalmente su obra de 1798 “Un ensayo sobre el principio de la población”, donde se afirma que si bien los avances tecnológicos podrían aumentar el suministro de recursos para una sociedad y por tanto mejorar su nivel de vida, esta abundancia de recursos detonaría un crecimiento demográfico tal que eventualmente el suministro de recursos correspondientes a cada persona volvería a su nivel original. Un punto crucial de este concepto, que a veces es llamado “La catástrofe malthusiana”, es que el crecimiento de la población es potencialmente exponencial (ej. 2 -> 4 -> 8 -> 16 -> 32…), mientras que el crecimiento del suministro de alimentos es básicamente lineal (ej. 2 -> 4 -> 6 -> 8 -> 10…).

Estas ideas, combinadas con la realidad de ciudades desbordadas y con una vida caótica dentro de las mismas, inspiró a más de un escritor a narrar fuertes advertencias de lo que ocurriría si no se detenía el crecimiento poblacional. Tal fue el caso de Max Ehrlich con su novela de 1971 titulada “The Edict”, conocida en español como “Edicto siglo XXI”. Donde se narra la historia de un futuro post apocalíptico, donde tras una catástrofe ambiental debida a la contaminación humana, el nuevo gobierno mundial se ve obligado a prohibir los nacimientos por un período de veinte años. Dicha novela fue rápidamente elegida para ser adaptada en la pantalla grande y un año después se estrenó con el nombre Z.P.G. (Zero Population Growth).

Aunque The Edict y su adaptación al cine gozaron de éxito, sería en 1973 cuando aparecería la que sin duda es la obra más recordada en este ámbito, la película “Soylent Green” o como la conocimos en nuestro país “Cuando el destino nos alcance”. De manera similar se narra un futuro distópico, donde el efecto invernadero causado por la contaminación del aire se encuentra evaporando los océanos, causando un cambio climático tal que se vuelve imposible mantener a la gigantesca población humana. Cabe mencionar que esta película está basada en la novela de 1966 “Make Room! Make Room!” de Harry Harrison, pero la revelación que la película hace (Spoiler: “Soylent green is made of people”), no aparece en la novela original.

Tanto Harrison como Ehrlich hacen énfasis en el desastre ecológico y la catástrofe malthusiana, pero además comentan sobre el acaparamiento de los recursos por las élites. En el escenario imaginado por Ehrlich, el desastre ecológico ha provocado una revolución, acabando con las viejas élites e imponiendo un gobierno mundial central, aunque esto no quiere decir que los recursos sean repartidos siempre equitativamente. Mientras que Harrison se centra en la corrupción y el crímen organizado como manera de acaparar los recursos.

El último ejemplo que comentaremos aquí es el de “Logan’s Run”, desde el punto de vista económico probablemente el más exitoso de estos. Comenzó como una novela en 1967, escrita por William F. Nolan y George Clayton. Donde el dilema malthusiano es resuelto matando a todo ciudadano que llegue a la edad de 21 años, manteniendo así un equilibrio entre la población y los alimentos. La novela original narra la historia de Logan, uno de los encargados de sancionar dicha ley, mientras rastrea y elimina a quienes deciden huir de la sociedad para no ser eliminados. Además de dos novelas posteriores (“Logan’s World” y “Logan’s Search”), hubo una adaptación al cine en 1976 y una serie de televisión en 1977, en ambas se sigue la premisa básica de la novela original con sus respectivos cambios en el guion.

Curiosamente, el futuro de Soylent Green se ubica en 2022, por lo que ya rebasamos ese futuro y aunque el desastre ecológico todavía no nos alcanza, al menos no por completo, vemos en las distopías elucubradas en el siglo pasado, con su temor de ser reducidos al canibalismo, ser ejecutados o tener prohibida la descendencia, una ansiedad que sigue presente, aunque en otros términos, más complejos que antes.

¿Estos trabajos de ficción ayudaron a que el futuro apocalíptico no haya llegado todavía? Lo cierto es que los temas que en otro momento fueron entretenimiento ahora son preocupación en políticas públicas, organización social y activismo. La última consideración que dejo al lector es que si bien la civilización humana puede correr peligro, el sistema tierra seguirá aquí con o sin nosotros.

Columna: Transpoiética