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Catarsis: sanar a través del teatro

Escrito por el 28/08/2026

Para esta ocasión pensé en retomar el arte como instrumento de sanación y buscar lo que conocemos sobre los mecanismos subyacentes que permiten dicha cura. Sin embargo, en el camino me encontré con algo que llamó particularmente mi atención. La noción compartida por muchos estudiosos de que el campo del arte con fines curativos es relativamente nuevo. Concedo que el entender lo que sucede en nuestro cuerpo cuando el arte surte su efecto medicinal puede ser un conocimiento nuevo, pero definitivamente el uso del arte con fines curativos es algo que se ha llevado a cabo desde hace mucho tiempo.

Primero necesitamos delimitar nuestro campo de estudio, ya que hablar en términos tan generales nos obligaría a abarcar demasiado, lo que para bien o para mal esta columna no puede darse el lujo de hacer y probablemente tú, quien lees esto, tampoco dispones del tiempo. Propongo entonces utilizar un caso específico como ejemplo, lo que nos servirá para ilustrar fenómenos un tanto más generales.

El tema propuesto es el concepto de “Catarsis”, una palabra antigua que acompaña a un concepto igualmente añejo. De acuerdo a la Real Academia Española,  la palabra viene el latín catharsis, y este a su vez del griego κάθαρσις kátharsis “purga”, “purificación”. Término utilizado actualmente tanto para describir la expulsión de sustancias dañinas para el organismo como para la liberación o transformación espiritual suscitadas por una experiencia personal profunda.

Estos usos modernos delatan que en el mundo actual hemos olvidado una verdad que nuestros antepasados entendían bien y es que, aunque para su estudio dividimos al cuerpo de la mente, ambos se encuentran entrelazados de manera inseparable el uno del otro. Debido a lo anterior, en tiempos antiguos la curación espiritual (mental), va acompañada necesariamente de una cura física (biológica).

En su obra La Poética, escrita en el siglo sexto antes de nuestra era, Aristóteles nos habla sobre el efecto tanto purificador como liberador que causa la tragedia en los espectadores del teatro griego, suscitando consigo emociones como la compasión y el horror.

Una tragedia, en consecuencia, es la imitación de una acción elevada y también, por tener magnitud, completa en sí misma; enriquecida en el lenguaje, con adornos artísticos adecuados para las diversas partes de la obra, presentada en forma dramática, no como narración, sino con incidentes que excitan piedad y temor, mediante los cuales realizan la catarsis de tales emociones.»Aristóteles, La Poética, Capítulo VI.

Pero, la mención casual de la palabra en el texto aristotélico delata que su uso ya era común en la Hélade de aquellos tiempos, de hecho podemos encontrar la palabra κᾰθαίρειν, “purificar” en los textos homéricos, esto con relación a rituales de purificación de personas y cosas afectadas por algún mal o impureza. Con respecto a si dicha impureza es una de naturaleza moral o fisiológica, Walter Burkert, en su libro, La Revolución Orientalizante: influencia del oriente próximo en la cultura griega durante la era arcaica temprana, nos dice que el simple hecho de intentar formular esa cuestión es darse cuenta de su irrelevancia en el contexto de la antigua Grecia. En otras palabras, el liberar al espíritu de cargas como la culpa, implica también sanar el cuerpo. 

Dando un salto muy largo en nuestra línea de tiempo, llegamos al siglo XIX europeo, donde reaparece el concepto de catarsis en los albores de la psiquiatría moderna de mano del médico austriaco Josef Breuer,  quien desarrolla su afamado Método Catártico como una cura mediante el habla, que actúa tanto sobre la mente como del cuerpo de los pacientes que sufrían de lo que hoy llamamos trastornos psicosomáticos. Dichos trastornos mantienen un correlato entre signos visibles en el organismo (médicamente comprobables), con una condición mental que puede ser su causa directa o aumentar la intensidad de los signos ya existentes.

Por lo tanto, aunque se llega a la catarsis desde diferentes métodos, uno teatral y el otro mediante el habla, ambos intentan llegar al mismo objetivo, sacar aquello que es tóxico para la persona, la cura es necesariamente mental y fisiológica al mismo tiempo.

Aunque no pasó mucho para que el aspecto artístico reclamara su lugar dentro del método clínico, pues a inicios del siglo XX el psiquiatra Jacob Levy Moreno, junto con su esposa Zerka Moreno, desarrollan lo que más tarde será conocido como Psicodrama. Un método psicoterapéutico en el que los participantes se involucran en ejercicios de autoexpresión mediante la dramatización espontánea, juegos de rol y la autorepresentación. El psicodrama retoma al teatro de manera tal que frecuentemente se utilizan escenarios y utilería para las presentaciones.

Un grupo psicodramático puede representar tanto situaciones reales del pasado de sus participantes como procesos mentales internos. Posteriormente, hay un momento para la reflexión, donde las personas pueden evaluar sus emociones, entender cómo su pasado puede estar influyendo en su vida presente y comprenderse más profundamente a sí mismos.

Vemos entonces que el psicodrama estructuró tres momentos en su ejercicio dramático-terapéutico, un planteamiento inicial, seguido por el desarrollo del ejercicio propiamente dicho y un momento de reflexión al final. Enmarcar y dar estructura a un ejercicio dramático, que es fundamentalmente emotivo, permite encausar dicha catarsis para darle un sentido y propósito sanadores en la vida del participante.

Los esfuerzos en este sentido continuaron, dando como resultado que a finales del siglo XX Jonathan Fox y Jo Salas desarrollan lo que se dio a conocer como Teatro Playback (algo así como teatro del revivir o rememorar), acentuando la improvisación y la interacción con la audiencia. Primero se invita a los asistentes a compartir alguna historia o vivencia personal emocionalmente significativa, para entonces darle una estructura teatral a dichas narraciones a través de la improvisación.

Aunque el movimiento del Teatro Playback fue fundado desde el inicio con fines terapéuticos, está clara la preponderancia de las artes dramáticas por sobre la estructura clínica. Esto no es algo negativo, pues se pone énfasis en la escucha empática y en el entrenamiento en psicoterapéutico de quienes dirigen este tipo de puestas en escena. Simplemente lo menciono para que podamos distinguirlo del psicodrama y entender que en este otro movimiento el aspecto artístico es el dominante.

Como podemos ver, el uso del drama para la catarsis no es nada nuevo y se ha seguido utilizando de una u otra manera, lo que sí es nuevo es su reconocimiento por parte de la comunidad médica y científica como una forma viable de tratamiento o al menos de apoyo a otros métodos mejor estudiados. Es hasta finales del siglo XX que se comenzó a hacer investigación seria al respecto y como nos dicen los investigadores Heather Stuckey y Jeremy Nobel, para inicios del siglo XXI ya se había recabado un sólido cuerpo de evidencia sobre la efectividad de estas intervenciones para el tratamiento de condiciones tanto psicológicas como fisiológicas, pero no se había precisado ni el grado de su efectividad, ni los mecanismos internos  involucrados. Para 2023 autores como Lulu Jiang concluían que el drama tiene el potencial de mejorar la salud mental, pero además puede brindar un efecto positivo sobre el bienestar general del individuo. 

Al día de hoy podemos buscar términos como teatroterapia o dramaterapia y encontraremos un nutrido número de propuestas que utilizan al teatro con fines terapéuticos o que han desarrollado técnicas basadas en las artes dramáticas para utilizarlas en el ámbito clínico. Demostrado la utilidad de hacer catarsis para el tratamiento de afecciones como: trauma complejo, trastornos de sueño y dolor crónico. 

Hemos dado una vuelta completa para regresar al inicio, ahora la ciencia y el arte comienzan un proceso de integración, donde lejos de desestimarse, se potencian mutuamente, buscando el bien común. Independientemente de que los mecanismos precisos todavía no se definan, sabemos que el arte ayuda y en este caso, que la catarsis implica salud en un sentido integral.


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