En el punto exacto donde la luz y la sombra se reconocen como iguales, el tiempo se suspende. No avanza: respira. Ahí, en ese umbral invisible que marca el cambio de estación, MUTEK MX presenta Equinoccio este 19 de marzo, una experiencia concebida no como concierto, sino como ritual de escucha, contemplación y renacimiento.
El Museo Anahuacalli —edificado con piedra volcánica, pensado como un puente entre el inframundo y el Sol— se convierte en el eje energético de esta alineación. No es un venue, es un cuerpo arquitectónico que amplifica el simbolismo del equinoccio. En este espacio, donde el pasado prehispánico dialoga con el presente, Equinoccio encuentra su resonancia natural: energía, tiempo y creación entrando en sincronía.
Más que un cartel, la curaduría de Equinoccio propone una constelación sonora guiada por tres artistas cuyas prácticas orbitan lo espiritual, lo sensorial y lo tecnológico. Kelly Moran, Arushi Jain y Debit articulan una narrativa continua: invocación, tránsito y transformación. Tres actos en vivo que no buscan el clímax inmediato, sino la inmersión.
Kelly Moran regresa a MUTEK MX como una presencia que no se impone, sino que se filtra. Su obra se mueve entre el piano preparado, la síntesis y la imagen como si fueran extensiones de un mismo organismo. Con el live audiovisual de Don’t Trust Mirrors (Warp, 2025), Moran explora el reflejo como metáfora: la distorsión, la fragilidad y la posibilidad de reencontrarse en la ruptura. Un piano de concierto intervenido, sintetizadores y visuales creados por Katharine Antoun conforman una experiencia donde sonido e imagen no acompañan: coexisten.
Arushi Jain propone otra forma de devoción. La suya es una fe depositada en las máquinas sin abandonar lo humano. Su práctica —que entrelaza formación en música clásica de la India, ciencia computacional y síntesis modular— encuentra en el Raga Bageshri un punto de partida para invocar estados de anhelo, deseo y amor. Desde su voz hipnótica y un entramado de sintetizadores, Jain construye un espacio íntimo donde el tiempo se pliega y la repetición se vuelve contemplación. Su presentación marca, además, su primera vez en México.
El cierre del ritual queda en manos de Debit, alias de la productora e investigadora Delia Beatriz, cuya obra se desplaza entre líneas temporales. Con Desaceleradas, live de su más reciente álbum para Modern Love, Debit trabaja la memoria como materia maleable. Fragmentos de cumbias rebajadas, ecos de Monterrey y grabaciones del icónico Sonido Dueñez son transformados en paisajes sonoros densos, reverberantes, donde el recuerdo colectivo se desacelera para poder ser escuchado. No nostalgia: arqueología emocional.
Equinoccio no solo marca el inicio de la Primavera. Marca también una nueva etapa para MUTEK MX, que este año expande su presencia más allá del calendario habitual del festival. Un gesto coherente con su historia: la de traer a México proyectos que rara vez encuentran espacio, experiencias que no buscan el espectáculo sino la escucha profunda.
Así comienza el año para MUTEK MX: no con ruido, sino con intención. Un ritual sonoro para habitar el umbral, afinar el oído y dejar que el cambio ocurra.
La cobertura completa de Equinoccio podrá seguirse a través de Invencible Radio.